San Javier: el horror que vivió el pueblo ruso de Uruguay en los 80 y la condena de 9 exmilitares por ello

San Javier: el horror que vivió el pueblo ruso de Uruguay en los 80 y la condena de 9 exmilitares por ello

Las Raíces Rusas y el Legado Oscuro de San Javier

San Javier, un pequeño pueblo de inmigrantes rusos en Uruguay, es hoy un lugar lleno de historia y dolor por los sucesos trágicos que ocurrieron en la década de 1980. Este artículo relata la represión sufrida por sus habitantes, especialmente entre 1980 y 1984, cuando la dictadura militar detuvo a numerosos ciudadanos por su nacionalidad, sin que existieran razones políticas válidas. A través de las historias de aquellos que vivieron estas experiencias, exploraremos cómo estos eventos impactaron a la comunidad y dejaron cicatrices que aún perduran.

La Oleada de Detenciones

En 1980, una ola de detenciones sorprendió a la población de San Javier. Jóvenes como Víctor Macarov, Miguel Schevzov y Vladimir Roslik Dubikin, todos de 18 años, fueron arrestados en momentos cotidianos de sus vidas. Esteban Gilsov regresaba de pescar, Jorge Gurin estaba en casa con su esposa y Néstor Dubikin, de solo 16 años, había ido al río en bicicleta. Ninguno de ellos tenía idea de lo que les esperaba.

Los llevaron a un cuartel, donde sufrieron torturas brutales. La mayoría recibió sentencias de cárcel que se extendieron por meses o años, dejando a sus familias en la incertidumbre. “No entiendo lo que llevó a hacer todo eso”, dice Dubikin, ahora de 62 años, quien fue testigo de un juicio donde se condenaron a nueve exmilitares por estos crímenes. “Destrozaron la vida de muchas personas”.

La Justificación del Terror

El fiscal uruguayo Ricardo Perciballe expuso que este absurdo fue resultado de la ascendencia rusa de los detenidos. “Se les privó de libertad solo por ser rusos”, afirmó, remarcando que no existía un fundamento político real. La dictadura trató de construir una narrativa que justificara su violencia.

Descripción de una Comunidad

Situado a orillas del río Uruguay, San Javier tenía aproximadamente 1,700 habitantes, en su mayoría de ascendencia rusa, cuando comenzaron las detenciones. Las operaciones del régimen militar llevaron a la comunidad a un estado de terror y paranoia, con largos interrogatorios, torturas y un ambiente de profunda desconfianza.

Torturas y Sinsentido

Las víctimas relatan las brutales torturas que sufrieron. Ricardo Bozinsky, a los 19 años, recordó cómo los torturadores los acusaban de ser cómplices de sucesos en Vietnam. “No sabía qué querían”, confesó. Ellos fueron interrogados bajo condiciones extremas y sometidos a abusos físicos y psicológicos. “Lo más débil no es el músculo, sino el agotamiento mental”, afirmó Aníbal Lapunov, quien también sufrió torturas. “Era como un delirio”, añadió.

Las Sutiles Señales del Miedo

Lena Roslik describió con detalle cómo olían las ropas de su padre y hermanos detenidos, un olor que todavía asocia con el miedo. Sus relatos hacen eco de un trauma colectivo que pervive en la memoria de la comunidad.

La Libertad Aparente

Algunos detenidos fueron liberados tras días de sufrimiento, mientras que otros fueron forzados a firmar declaraciones incriminatorias que los vinculaban erróneamente con el Partido Comunista, lo que llevó a muchos a la prisión de Libertad. “Eran jóvenes sin experiencia política”, afirmó Macarov, que estuvo encarcelado hasta 1984. Se cuestionaron incluso si existía realmente una célula comunista en el pueblo.

El Impacto del Doctor Roslik

La tragedia se agravó con la muerte de Vladimir Roslik Bichcov, un médico que había sido detenido y torturado. Su esposa, María Zavalkin, recordó cómo gritó al recibir el cuerpo de su esposo. Complejas averiguaciones revelaron que Roslik no había muerto de un paro cardíaco, sino por una muerte violenta, provocada por las secuelas de lo que sufrió en la cárcel. Este hecho marcó un quiebre en la percepción de la dictadura y sus crímenes.

Un Pueblo al Centro del Terror

A pesar de que las operaciones militares fueron disueltas, el temor persistió en la comunidad. Infiltraciones y vigilancia durante años llevaron a un clima de desconfianza y silencio. “Nadie quería hablar ruso”, recordó Zavalkin, reflejando cómo el miedo moldeó las relaciones sociales.

El Juicio y la Búsqueda de Justicia

Recientemente, un tribunal condenó a exmilitares por las atrocidades cometidas en San Javier. Las palabras del juez, pidiendo disculpas a las víctimas, simbolizan un intento de reconciliación y reconocimiento del sufrimiento causado.

Conclusión

San Javier es un recordatorio de cómo el pasado puede pesar en el presente. Las historias de sus habitantes destacan la resiliencia, pero también el dolor generado por años de represión. La búsqueda de justicia sigue siendo crucial para la comunidad, que anhela sanar las heridas aún abiertas.

  • Las detenciones en San Javier, entre 1980 y 1984, afectaron a muchos jóvenes sin razón política.
  • Las torturas fueron brutales y muchas víctimas aún viven con las secuelas.
  • El asesinato del médico Vladimir Roslik marcó un punto de inflexión en la lucha por justicia.
  • La reciente condena de exmilitares es un paso hacia la reparación y el reconocimiento del sufrimiento.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *