La increíble historia de un niño judío que sobrevivió escondido en el bosque
En tiempos oscuros como los de la Segunda Guerra Mundial, surgen relatos conmovedores de supervivencia y valentía. Esta es la historia de Oziac Fromm, un niño judío que, a los 12 años, se vio obligado a ocultarse durante casi dos años en un bosque para evitar ser capturado por los nazis, quienes habían tomado su pueblo en Polonia. Al llegar a Occidente, Oziac adoptó el nombre de Maxwell Smart, y su vida cambió drásticamente, pero su pasado lo marcó para siempre.
La invasión y el inicio de la persecución
Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, el pueblo de Buczacz, hoy conocido como Buchach en Ucrania, fue inicialmente ocupado por las tropas soviéticas bajo un acuerdo entre Hitler y Stalin. Sin embargo, la situación dio un giro drástico cuando, en 1941, las fuerzas nazis ocuparon la región, comenzando la cacería contra los judíos.
La huida de Oziac
El día de la detención de los judíos de su pueblo, Oziac se vio forzado a escapar. “Los gritos eran insoportables”, recordó, y el caos reinaba a su alrededor. Su madre, en un último acto de amor, le ordenó que corriera para sobrevivir, sabiendo que su familia no podría escapar.
La vida escondido
Oziac encontró refugio en una granja donde un campesino polaco, Jasko, lo cuidó. Sin embargo, cuando la policía comenzó a buscar judíos, Jasko se vio obligado a sacarlo y esconderlo en el bosque. Oziac aprendió a sobrevivir solo a tan temprana edad, transformándose en un niño de campo.
Adaptación al nuevo entorno
“Ya ni siquiera parecía humano”, reflexiona Maxwell sobre aquellos días. Se adaptó a una vida de aislamiento, buscando hongos y bayas para alimentarse, mientras seguía los sonidos del bosque que le advertían sobre posibles peligros.
Una amistad inesperada
Un día, Oziac encontró a un niño llamado Janek, quien también estaba escondido. Juntos, construyeron un refugio y compartieron momentos de alegría en medio del horror. La vida en el bosque les enseñó a cuidar el uno del otro y a luchar por sobrevivir.
Los horrores de la guerra
La violencia estaba siempre presente, y un día, tras escuchar disparos, Oziac y Janek se encontraron con una escena desgarradora: cuerpos sin vida y un bebé bajo el cuerpo de una mujer. A pesar de los riesgos, decidieron rescatar a la pequeña.
La cruda realidad de la supervivencia
Después de llevar al bebé a su refugio, Oziac se dio cuenta de que no podían cuidarla. Buscó ayuda, pero, al mismo tiempo, Janek se enfermó gravemente. Su estado de salud empeoró, y la escasez de comida complicó aún más la situación.
El fin de la vida en el bosque
Cuando Oziac regresó al refugio tras una búsqueda de suministros, se encontró con una espantosa realidad: Janek había fallecido. Esta pérdida lo marcó, dejándole un sentimiento de culpa que lo acompañaría por el resto de su vida.
La liberación y el nuevo comienzo
Con la llegada de las tropas soviéticas en 1944, Buczacz fue liberado, pero para Oziac fue un momento agridulce. Regresó a su pueblo, solo, y se enteró de que había perdido a 62 miembros de su familia.
Un futuro difícil
A pesar de las adversidades, Oziac, ahora Maxwell, encontró un nuevo hogar en Canadá, donde se reinventó como empresario y artista. Sin embargo, durante muchas décadas, eligió guardar silencio sobre su experiencia.
El reencuentro con el pasado
En 2019, un documental sobre sobrevivientes judíos le permitió reconectar con su historia y con la familia de Janek. Se encontró también con Tova, el bebé que había salvado, lo que cerró un ciclo de dolor y redención.
Conclusión
La historia de Maxwell Smart es un testimonio conmovedor de la superación y la resiliencia humana. Su viaje desde el miedo hasta el perdón subraya la importancia de recordar y honrar los lazos que nos unen, incluso en los momentos más oscuros.
- Un niño judío sobrevivió escondido en un bosque durante la Segunda Guerra Mundial.
- La historia está marcada por la pérdida, la culpa y la búsqueda de esperanza.
- Maxwell Smart encontró una nueva vida en Canadá, cuidando su identidad y su pasado.
- El reencuentro con Tova y la familia de Janek brindó un cierre emocional a su historia.

