La asombrosa historia del irlandés que estuvo 61 días enterrado en un ataúd

La asombrosa historia del irlandés que estuvo 61 días enterrado en un ataúd

La fascinante historia de Mick Meany: un récord macabro

La historia de Mick Meany es una de esas narraciones que combinan la audacia con lo insólito. Este irlandés se propuso superar un récord mundial al ser enterrado vivo, un evento que atrajo la atención de medios de todo el mundo. Su recorrido desde trabajador de la construcción hasta convertirse en el protagonista de un espectáculo de resistencia es tan inquietante como intrigante.

El inicio de la historia

Mick Meany, originario de Tipperary, Irlanda, emigró a Inglaterra en busca de mejores oportunidades laborales tras la Segunda Guerra Mundial. Su sueño de ser campeón mundial de boxeo se desvaneció cuando un accidente lo dejó con una mano lesionada. Sin embargo, un nuevo objetivo nació de un accidente aún más grave, mientras estaba sepultado bajo escombros, lo que planteó la idea de batir el récord de tiempo viviendo en un ataúd.

El desafío de Meany

Meany no era ajeno a la peculiaridad de este tipo de hazañas; desde los años 20, las competencias de resistencia habían ganado popularidad. Decidió que su destino debía ser diferente, ya que a sus 33 años, sin titulación o talentos destacados, una proeza así podría catapultarlo al estrellato y la riqueza. Anhelaba una vida mejor y la gloria que solo un récord mundial podría traerle.

Preparativos y el gran día

El plan fue puesto en marcha por Michael “Butty” Sugrue, propietario de un pub, quien organizó un evento que prometía ser memorable. Tras una cena de despedida en el pub, Meany se metió en un ataúd, deliberadamente diseñado para la ocasión, con la esperanza de ser recordado. Su determinación brillaba, y con una mezcla de nervios y emoción, se despidió de la vida superficial para embarcarse en su desafío.

La experiencia de estar bajo tierra

Una vez enterrado, Mick contaba con unas condiciones inusuales; podía comunicarse con el exterior, recibiendo alimentos y bebidas a través de tubos, manteniéndose con vida en un ambiente oscuro. Sin embargo, a pesar de las comodidades, la presión del evento comenzó a superar lo esperado.

Resurrección y su vida posterior

Finalmente, tras 61 días bajo tierra, se llevó a cabo su desentierro el 22 de abril. La multitud que lo recibió fue testigo de su triunfante regreso, lleno de esperanzas de fama y riqueza. Aunque logró superar el récord y convertirse en una figura popular, la realidad se tornó menos amable con él. Las promesas de una gira mundial y riqueza se desvanecieron, dejándolo sin compensación alguna.

La desilusión final

A pesar de su hazaña monumental, Guinness World Records no reconoció oficialmente su logro, y pocos meses después, su récord fue superado por una mujer que permaneció 101 días sepultada. La brillante historia de Meany, aunque emocionante, terminó en un tono agridulce, dejando un legado más simbólico que material.

Reflexiones finales

La vida de Mick Meany nos recuerda que, a menudo, la búsqueda de la gloria puede ser un camino difícil y solitario. Su historia ha resonado en el tiempo y, más de dos décadas después de su muerte, se ha revivido en documentales que celebran su audacia y determinación.

  • Mick Meany buscó romper un récord mundial al ser enterrado vivo durante 61 días.
  • Organizó su desafío tras un accidente de construcción que interrumpió su sueño de ser boxeador.
  • A pesar de la atención mediática, su hazaña nunca fue oficialmente reconocida por Guinness World Records.
  • Su historia ha sido revitalizada en un documental que explora su vida y su inusual récord.

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