Los Errores Tipográficos en la Historia de la Biblia
Los errores tipográficos pueden convertirse en leyendas, y esto es especialmente cierto en el caso de la Biblia. A lo largo de los siglos, algunos deslices han tenido consecuencias sorprendentes y divertidas. Desde el famoso “Cometerás adulterio” hasta confusiones gramaticales que han generado confusión entre los lectores, la historia de la impresión bíblica está llena de anécdotas fascinantes. Aquí exploraremos cómo algunos errores han dejado su huella indeleble en la historia y en la cultura.
El Demonio Titivillus y Su Función
En el tratado devocional del siglo XV Myroure of Oure Ladye, un demonio llamado Titivillus se presenta como el encargado de recolectar errores en los textos, especialmente en aquellos sagrados. Según Titivillus, su trabajo es llevarle a Satanás mil sacos llenos de errores cometidos al leer o cantar textos. Estos errores, aunque pueden ser olvidados por quienes los cometen, son guardados por el demonio como un récord de las faltas de los humanos.
La Biblia de Jacobo y Sus Errores
En el año 1600, Robert Barker se convierte en el “Impresor de Su Majestad” y recibe la tarea de imprimir una nueva traducción de la Biblia al inglés, la famosa Biblia del Rey Jacobo. Sin embargo, escoltada por una serie de errores, algunas ediciones se conocieron como “La Gran Biblia de Él” o “La Gran Biblia de Ella” debido a un pequeño pero significativo error en el versículo final del libro de Rut. Este descuido se debió a la confusión entre “él” y “ella”.
El Gran Escándalo de 1631
Un error más notable ocurrió en 1631, cuando Barker y su colega Martin Lucas publicaron otra edición. En esta ocasión, un desliz con la palabra “grandeza” en Deuteronomio 5:24 se transformó en “gran asno”, lo que podría haber resultado en un desastre afortunadamente mitigado por el significado menos ofensivo de la palabra en inglés en ese momento. Sin embargo, el error más significativo fue la omisión de la palabra “no” en uno de los Diez Mandamientos, alterando el mensaje a “Cometerás adulterio”.
Las Consecuencias de los Errores
Las repercusiones para Barker y Lucas fueron severas. Tras ser convocados por la Alta Comisión, enfrentaron multas y la revocación de su licencia de impresión, lo que puso fin a sus carreras. Años después, Barker fue encarcelado por deudas y murió en prisión. Los libros impresos con los errores fueron, en su mayoría, destruidos, aunque algunos han sobrevivido y son considerados artículos de colección bajo apodos como “la Biblia Malvada” o “la Biblia de los Adúlteros”.
Otros Errores Notables en la Historia Bíblica
Los errores en las ediciones bíblicas no son algo exclusivo de Robert Barker. A lo largo de los años, han surgido múltiples ejemplos de equivocaciones que han generado risa o indignación:
- En el Libro de Kells, la palabra para “espada” fue sustituida por “gozo”, cambiando por completo el mensaje original.
- La Biblia de Ginebra de 1562 se volvió conocida como “la Biblia de los creadores de lugares” por un error tipográfico que confundió “pacificadores” con “creadores de lugares”.
- La “Biblia Injusta” omitió la segunda negación en 1 Corintios 6:9, alterando la intención del mensaje apostólico.
- La omisión de una simple coma en Lucas 23:32 resultó en una mala interpretación de Jesús llevando maleantes con él.
Un Legado de Errores
Incluso en tiempos modernos, el demonio Titivillus parece seguir haciendo de las suyas. En ediciones recientes, se han encontrado incidencias similares: la frase “Ora por la paz” se convirtió en “Paga por la paz” en 1966, y otra omisión del “no” ha llevado a malentendidos significativos. A pesar de la tecnología y los correctores automáticos, el fenómeno de los errores tipográficos continúa vigente, recordándonos que errar es humano.
Conclusión
Los errores tipográficos en la Biblia no solo han hecho historia, sino que han dejado una impresión cultural duradera. Desde las ediciones iniciales hasta las contemporáneas, estas erratas revelan cómo incluso los textos más sagrados pueden ser vulnerables a la falta de atención. Por lo tanto, cada lectura de la Biblia puede venir acompañada de risas, reflexiones y un recordatorio de que, en última instancia, nadie es perfecto.
Claves para Recordar
- Titivillus, el demonio, se encarga de recolectar errores graves en los textos sagrados.
- La edición de la Biblia del Rey Jacobo de 1611 es famosa por varios errores, entre ellos “Cometerás adulterio”.
- Las sanciones contra los impresores como Barker y Lucas fueron severas, resultando en multas y la pérdida de licencias.
- Los errores tipográficos continúan ocurriendo en textos sagrados, demostrando que el humanismo persiste en la impresión.

