Eglantyne Jebb: Pionera en la Lucha por los Derechos de la Infancia
En un sombrío día de abril de 1919, Eglantyne Jebb, una mujer valiente y decidida, llegó a Trafalgar Square en Londres con una misión crucial: resaltar el sufrimiento de los niños afectados por la guerra y la pobreza. Con un folleto en mano que mostraba la desgarradora imagen de una niña austríaca desnutrida, Eglantyne se convirtió en el símbolo de una lucha que perdura hasta nuestros días. Este artículo explora su vida, sus desafíos y su legado como cofundadora de Save the Children.
Un Comienzo Dificultoso
Eglantyne Jebb nació en 1876 en una familia adinerada en Shropshire, Inglaterra. Desde pequeña, disfrutó de una infancia feliz junto a sus seis hermanos; sin embargo, su deseo de educación fue obstaculizado por su padre, que temía que su inteligencia la hiciera menos deseable como esposa. Afortunadamente, su tía Louisa, una mujer adelantada a su tiempo, la apoyó en sus estudios y en su toma de conciencia social.
Educación y Crisol de Experiencias
Tras asistir a la Universidad de Oxford, Eglantyne se sumió en la vida social, hasta que la trágica muerte de su hermano Gamul cambió su rumbo. A partir de ese momento, se dedicó a ayudar a los menos favorecidos y a comprender las injusticias de la sociedad. Su encuentro con los problemas sociales en Oxford la transformó, y dejó atrás su vida de privilegios, comprometida con la causa de la equidad social.
Enfrentando la Realidad de la Guerra
Eglantyne se involucró en la crisis de vida que azotó los Balcanes tras la guerra con el Imperio Otomano. Presenció de primera mano el sufrimiento de mujeres y niños, lo que la llevó a detestar la guerra. “El único idioma internacional es el llanto de un niño”, declaró, marcando su determinación de luchar por un mundo mejor.
La Necesidad de Ayudar
Cuando terminó la Gran Guerra, Eglantyne se dio cuenta de que la ayuda humanitaria era más necesaria que nunca, y fue así como nació Save the Children, una organización que se ha convertido en un pilar fundamental para la protección de los derechos de los niños en todo el mundo.
El Juicio y la Declaración de Derechos
En 1919, Eglantyne fue llevada a juicio por distribuir un folleto que rompía con la ley DORA, una medida de control gubernamental. Sin embargo, utilizó el juicio como plataforma para defender su causa humanitaria. Su famosa frase “No tengo enemigos menores de 7 años” resuena hasta hoy como un fuerte mantra en la lucha por los derechos de la infancia.
Un Legado Duradero
El juicio resultó en una multa simbólica, y el apoyo del público creció exponencialmente. Con su tía y otros aliados, Eglantyne desarrolló la Declaración de Ginebra de los Derechos del Niño, un documento fundamental que sentó las bases para la Convención sobre los Derechos del Niño adoptada por la ONU en 1989.
Reflexiones Finales
Eglantyne Jebb falleció en 1928, pero su impacto es innegable. Ella nos dejó una enseñanza clara: el respeto hacia los niños como seres humanos es primordial. Su vida es un testimonio de que el deseo de cambiar el mundo puede surgir de la tragedia y la desesperación.
Puntos Clave
- Eglantyne Jebb fue cofundadora de Save the Children y defensora de los derechos infantiles.
- Su vida estuvo marcada por una educación privilegiada, pero transformó su enfoque hacia la justicia social tras la muerte de su hermano.
- Su famosa frase “No tengo enemigos menores de 7 años” se convirtió en un lema de lucha contra el sufrimiento infantil.
- La Declaración de Ginebra de los Derechos del Niño fue un hito que inspiró la Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU en 1989.

