Nueva Etapa en la Lucha Contra el Narcotráfico en América Latina
La designación del Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), comúnmente conocido como Clan del Golfo, como organización terrorista extranjera por parte del Departamento de Estado de EE. UU. marca un desarrollo significativo en la guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado en la región. Este artículo explorará el contexto, el surgimiento del EGC, su crecimiento reciente y las complejas negociaciones con el gobierno colombiano bajo la administración de Gustavo Petro.
El EGC: Una Potencia Criminal en Colombia
El EGC es considerado uno de los grupos criminales más poderosos de Colombia, con alrededor de 9.000 miembros, según estimaciones oficiales. Su origen se remonta a los restos de paramilitarismo de la década de 1990, fusionando elementos de las extintas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y el Ejército Popular de Liberación (EPL), quienes se agruparon para formar una nueva organización con un enfoque más criminal.
Este grupo ha demostrado una notable capacidad para adaptarse y expandir su control territorial. Se estima que opera en más de 300 de los 1.100 municipios del país, sacando provecho de actividades ilegales como el narcotráfico, la extorsión y la minería ilegal.
Metodología de Operación
El EGC ha desarrollado un sistema operativo que le permite una movilidad significativa en el territorio, utilizando subcontrataciones para ofrecer servicios específicos según la necesidad. Este modelo de negocio, que recuerda a las franquicias, facilita la rápida sustitución de líderes capturados y complica la tarea de las autoridades para desarticular su estructura.
Liderazgo y Evolución del Grupo
Durante años, el EGC fue dirigido por los hermanos Dairo Antonio (Otoniel) y Juan de Dios Úsuga, siendo Otoniel el líder más buscado hasta su captura y extradición a EE. UU. en 2021. Tras su caída, la organización se reestructuró, manteniendo su influencia en diversas regiones de Colombia.
Nuevos Liderazgos y Desafíos
Post-Otoniel, otros líderes como Wílmer Giraldo, alias “Siopas”, y Jesús Ávila, conocido como “Chiquito Malo”, han tomado las riendas de la organización. Su liderazgo ha llevado a una expansión continua en territorios como el Bajo Cauca y el Magdalena Medio, gracias a su flexibilidad y capacidad de adaptación a nuevas circunstancias.
Negociaciones con el Gobierno de Petro
La estrategia de “paz total” impulsada por el presidente Gustavo Petro incluye diálogos con grupos armados como el EGC. Sin embargo, esta iniciativa ha generado escepticismo en la opinión pública y críticas, dado que muchos cuestionan la posibilidad de que una organización criminal renuncie a su poder y sucio dinero.
Acuerdos Recientes y Futuro incierto
En un intento de avanzar, representantes del EGC y del gobierno colombiano firmaron un acuerdo en Doha, Qatar, que busca un desarme gradual y la pacificación de las regiones afectadas. Sin embargo, la presión de EE. UU., que mantiene firme su ofensiva contra el narcotráfico, complica aún más las negociaciones, generando un ambiente de incertidumbre respecto al futuro de la paz en Colombia.
Conclusión
La lucha contra el narcotráfico en Colombia enfrenta un nuevo capítulo tras la designación del EGC como organización terrorista. Las negociaciones en curso y el panorama complicado sobre el terreno subrayan la complejidad de la situación en la región. Con el tiempo corriendo en contra de la administración actual, el camino hacia una paz duradera sigue estando lleno de desafíos.
Puntos Clave
- El EGC es uno de los grupos criminales más poderosos de Colombia, con una fuerte presencia territorial.
- La organización ha evolucionado a lo largo de los años, adaptándose a nuevas circunstancias y liderazgos.
- Las negociaciones con el gobierno de Petro generan escepticismo debido a la naturaleza criminal del grupo.
- La presión de EE. UU. y el enfoque en la lucha contra el narcotráfico añaden complejidad a los esfuerzos de paz.

