¿Qué está en juego con el petróleo venezolano?
En medio de la creciente tensión entre Estados Unidos y Venezuela, el presidente Nicolás Maduro ha señalado que la verdadera razón detrás de la presión estadounidense es el deseo de apoderarse de las valiosas reservas petroleras de su país. Recientemente, Estados Unidos incautó un petrolero que supuestamente transportaba petróleo venezolano, desafiando las sanciones impuestas, y ha amenazado con más acciones contra otros barcos. Pero, ¿realmente es el petróleo venezolano el interés primordial de Estados Unidos? Exploraremos la situación actual del petróleo en Venezuela y los desafíos que enfrenta el país en este contexto.
Las reservas de petróleo en Venezuela
Venezuela, con aproximadamente 303.000 millones de barriles, posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. Sin embargo, su producción actual es alarmantemente baja. Desde principios de los 2000, la producción ha ido cayendo drásticamente, en parte debido a la centralización del control de la industria petrolera estatal, Petróleos de Venezuela (Pdvsa), bajo el gobierno de Hugo Chávez y posteriormente Nicolás Maduro. Esto ha llevado a un éxodo de personal capacitado.
A pesar de que algunas compañías petroleras occidentales, como Chevron de EE. UU., siguen operando en el país, su capacidad se ha visto severamente restringida por las sanciones impuestas por EE. UU., que buscan limitar el acceso de Maduro a recursos económicos cruciales. Las sanciones, que se iniciaron en 2015, han dejado a Venezuela casi sin inversión extranjera y sin los repuestos necesarios para mantener su infraestructura. Según datos de la Agencia Internacional de la Energía, en noviembre, la producción de Venezuela fue de aproximadamente 860.000 barriles por día, lo que representa menos del 1% del consumo mundial.
La ambición de EE. UU. por el petróleo venezolano
En Estados Unidos, algunas voces han abogado por la intervención en Venezuela, citando el potencial de reactivar la industria petrolera del país. La congresista republicana María Elvira Salazar ha declarado que Venezuela podría convertirse en un “festín” para las empresas estadounidenses, que tendrían la oportunidad de reparar la cadena de suministro del petróleo.
Donald Trump parece haber acogido estas ideas, ya que su campaña estuvo marcada por el lema “perforar, perforar”. Sin embargo, la Casa Blanca también ha subrayado su interés en combatir el narcotráfico y cuestionar la legitimidad del gobierno de Maduro. La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, enfatizó que el enfoque de la administración abarca múltiples áreas, con una clara prioridad en la lucha contra la droga.
Los intereses corporativos de EE. UU.
A pesar de las sanciones, Chevron se mantiene como la única productora estadounidense activa en Venezuela, tras recibir una licencia para operar en 2022. Esta compañía representa alrededor del 20% de la producción petrolera en el país. Los analistas parecen coincidir en que Chevron podría beneficiarse considerablemente si EE. UU. decide reducir sus restricciones. Las refinerías en la costa del Golfo de México también tienen mucho interés en el crudo “extra pesado” de Venezuela, que es más rentable de procesar.
Los desafíos de la industria petrolera venezolana
Aunque cualquier incremento en las exportaciones venezolanas podría potencialmente ayudar a bajar los precios del petróleo en EE. UU., los analistas advierten que este tipo de expansión lleva tiempo. Actualmente, la producción es demasiado baja para tener un impacto inmediato. Según un informe de Wood Mackenzie, una mejor gestión y modestas inversiones podrían aumentar la producción a dos millones de barriles por día en un par de años. Sin embargo, también señalaron que se necesitarían cientos de miles de millones de dólares y posiblemente una década para reactivar la producción de manera significativa.
La perspectiva de inversión podría desalentarse debido a complicaciones, como pertenecer a la OPEP, y la demanda de petróleo también podría comenzar a disminuir a medida que el mundo se aleje de los combustibles fósiles. David Oxley, economista jefe de clima y materias primas, expresó la necesidad de analizar si una inversión en el sector petrolero venezolano realmente valdría la pena.
Conclusión
El petróleo venezolano representa un potencial rico en reservas, pero enfrenta desafíos significativos. Las dinámicas entre Estados Unidos y el régimen de Maduro complican la situación, y aunque pueda haber interés en aumentar la producción, los obstáculos económicos y geopolíticos son considerables. En este contexto, la pregunta persiste: ¿realmente está EE. UU. interesado en el petróleo de Venezuela, o el enfoque se centra en otros objetivos más complejos?
- Venezuela tiene las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, pero su producción es una fracción de lo que podría ser.
- Las sanciones de EE. UU. han limitado severamente la inversión y la operación en la industria petrolera venezolana.
- Las empresas estadounidenses, especialmente Chevron, podrían beneficiarse si se levantan las restricciones.
- Restablecer la industria petrolera de Venezuela requeriría décadas y decenas de miles de millones de dólares en inversiones.

