Una familia panameña rememora la última gran incursión militar de EE.UU. en América: el momento en que una tanqueta arrolló un carro rojo con una persona dentro

Una familia panameña rememora la última gran incursión militar de EE.UU. en América: el momento en que una tanqueta arrolló un carro rojo con una persona dentro

Recuerdos de la invasión estadounidense en Panamá: una familia cuenta su historia

La invasión estadounidense de Panamá en 1989 es un capítulo oscuro en la historia del país que dejó profundas huellas en sus ciudadanos. En este artículo, exploramos la experiencia de la familia Mendoza Gómez, quienes vivieron en primera persona los eventos de aquella fatídica noche del 20 de diciembre de 1989, compartiendo sus recuerdos y emociones desde la tranquilidad del barrio El Chorrillo hasta convertirse en sobrevivientes de un conflicto que marcó sus vidas para siempre.

Instalación en El Chorrillo

Isidora Gómez y Ernesto Mendoza llegaban a El Chorrillo en los años 70, atraídos por la calma y la seguridad que ofrecía este barrio del oeste de la capital panameña. Su hogar en el edificio conocido como “el 15 pisos” se volvió el refugio donde criaron a sus tres hijos.

La noche del 20 de diciembre

Era un día más en el hogar de los Mendoza Gómez justo antes de la Navidad. Mientras Ernesto regresaba de su trabajo y Isidora hacía las compras navideñas, sus hijos Jovana y Ernesto José se preparaban para dormir. Pero esa noche todo cambió drásticamente. “Se escuchaba de todo: bombardeos y balas”, recuerda Jovana, ahora de 54 años.

Contexto de la invasión

La situación en Panamá no era sencilla. Aunque los Mendoza Gómez no apoyaban a Noriega, no esperaban un cambio significativo. En mayo de 1989, las elecciones generales fueron anuladas, lo que desató una serie de eventos que culminarían en la intervención militar de Estados Unidos en diciembre de ese mismo año.

La preparación militar de EE.UU.

Presionado por una serie de acontecimientos, el gobierno estadounidense decidió actuar. Un altercado que costó la vida a un miembro de la marina marcó el inicio de la invasión. Las tensiones crecían, pero Isidora no creía que realmente se llevara a cabo una invasión: “¿Cómo van a invadir Panamá si aquí no había armas?”

El ataque y el refugio

Después de las 23 horas del 19 de diciembre, comenzaron las explosiones. La familia se apiñó bajo el colchón matrimonial en un intento desesperado por protegerse. “La única luz que se veía era el fuego de lo que se estaba incendiando”, comenta Isidora.

Un barrio en cenizas

Con el amanecer del 20 de diciembre, el ataque había cesado, y una voz a través de un megáfono ordenaba a los civiles salir con las manos en alto. La familia, con miedo pero a la vez aliviada por estar juntos, abandonó su hogar y se encontró con la devastación que había transformado su barrio en una escena de guerra.

Traslado a un refugio

Luego de ser guiados por soldados estadounidenses, los Mendoza Gómez fueron llevados a la Zona del Canal, donde se improvisó un refugio en el Estadio Balboa. Eventualmente, los trasladaron a las instalaciones de Albrook, donde permanecieron varios meses antes de poder regresar a su hogar, ya vandalizado y despojado de pertenencias.

Reflexiones sobre el pasado

A lo largo de los años, la invasión ha dejado una marca indeleble. Mientras Isidora remitía a los hechos, expresó que, a pesar del miedo, no guardaba rencor: “Ellos querían a Noriega. Si él se hubiese entregado, esto no habría pasado”.

La historia de la familia Mendoza Gómez es solo una de las muchas que evidencian el impacto de la invasión estadounidense en Panamá. Un conflicto que ha dejado cicatrices en la memoria colectiva del país, recordando la fragilidad de la paz y la seguridad en tiempos de crisis.

  • La bandera de la invasión estadounidense se estrenó en diciembre de 1989 en Panamá.
  • La familia Mendoza Gómez vivió en primera persona la invasión desde su hogar en El Chorrillo.
  • A pesar del miedo, Isidora no siente rencor hacia las fuerzas estadounidenses.
  • La invasión dejó un legado de incertidumbre y dolor en la población civil panameña.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *